miércoles, septiembre 17, 2008

Cuenta (s) regresivas

y bien, habiéndo pasado la celebración de la independencia de México, laboralmente un descanso obligado y en mi caso ocioso, se da el inicio de varias cosas:
1. El conteo regresivo para el Centenario de la Revolución Mexicana y Bicentenario de la Independencia... eso será en dos años. Lo irónico es que mientras en algún momento la polémica giraba en torno a quien dirigiría el proyecto de la celebración de dicho bicentenario, hoy las noticias hablaban de las dos explosiones que cobraron la vida de muchos (no solo de quienes murieron sino de sus familias y de las de todos los heridos) durante la noche de celebración en Morelia, a mi gusto, una de las ciudades más bellas de México. Acto terrorista a pocas semanas de se llevara a cabo una gran junta de seguridad que con Raymundo y todo el mundo (léase: n número de instituciones responsables por la seguridad en México, la gran mayoría inútiles y que solo buscaban aparecer en la foto) terminó en compromisos que hace algún tiempo, estas mismas instituciones habían hecho y que como era de esperarse jamás se cumplieron. Lo que hay que rescatar de toda esta ola de violencia es que los mexicanos están comenzando a alzar la voz en favor de la paz, incluso, mis vacaciones en la linda ciudad de Oaxaca me sorprendieron con una marcha por la paz a las 8 de la noche, como las que ocasionalmente se realizan en Colombia y en otras partes del mundo por la misma causa. Lo triste y lo decepcionante es la falta de confianza hacia las instituciones de seguridad, porque en lo personal, el solo hecho de que me detenga un policía de tránsito me genera pavor. A un "oficial" no le pregunto ni la hora.
Esta mañana un locutor de una popular estación de radio comentaba que esto nunca se había visto en México y que eran sucesos que estábamos acostumbrados a ver en otras regiones como Colombia y Europa. Pues bien, a riesgo de parecer un tanto exagerada y sin ánimo de ofender a nadie, desde que vivo en Ciudad de México percibo que me siento más segura estando en Bogotá y en Colombia que aquí. Claro, como en todos los lugares, hay que saber en donde andar y con quien, pero la percepción y el ambiente es distinto, posible consecuencia de la gran cantidad de gente, de culturas mezcladas, todas buscando un lugar en esta selva de concreto y por supuesto, la falta de orden, de tolerancia de todos hacia todos y de respeto hacia la ley, un respeto que a veces sería demasiado pedir a leyes tan obsoletas y absurdas. Porque es cierto, de puertas para afuera, sale uno a la calle y parece que estuviera en una lucha por sobrevivir, ya sea que vaya uno en el metro, en el pesero y ni que decir de cuando va uno en el carro, "aviéntale lámina" me decía un amigo.
Y los Méxicanos, que al igual que en Colombia, son muchos más los buenos que los malos, sí se merecen disfrutar de un país tan rico y tan hermoso como el que tienen y que he tenido el privilegio de saborear. Si algo distingue al mexicano es que al momento de conocerte lo primero que hace es ofrecerte su casa, porque como él dice: "...allá tienes TU casa". No conozco muchos extranjeros pero puedo decir que de las varias culturas que conozco, son los mexicanos los que más se sienten orgullosos por su país y lo gritan a todo pulmón, solo falta ver un partido de la Selección Mexicana en cualquier parte del mundo para encontrar más de una bandera con el tricolor y el águila.
Dicho lo anterior, ese pánico colectivo por salir a cualquier lugar, al cine, a un centro comercial, al Zócalo, ya es una realidad, es un ambiente para mí familiar, cuando hace algunos años mi má me "rogaba encarecidamente" que no fuera ni a cine y que si quería ver a mis amigos, con mucho gusto podían ir a la casa. ¿Qué sigue? no tengo ni la menor idea, no se donde irá a parar esto. Dios quiera que nada más terrible de lo que hoy ya se vive, porque según estadísticas y en un tono de sarcasmo, México ya es número uno en secuestros, por encima de Colombia.

Y entrando a otros temas mucho más dulces que agrios, entramos al...
2. Segundo conteo regresivo para terminar la empresa que comencé hace dos años, mi Maestría, algo que veía muy lejos pero no porque me faltaran ganas sino más bien plata. Y resulta que hoy, dos años después de andar en la Red más para labores académicas que para socializar, estoy a punto de cosechar los frutos y de manera plenamente satisfactoria. Llegan esos momentos que le recuerdan a uno que realmente se puede hacer lo que se quiere y que como dice el título de un best-seller del Dr. Dyer: "el cielo es el límite".

finalmente, y en un conteo a cortísimo plazo, llegamos al...
3. Conteo para transferencia a otra área en la organización para la que trabajo, solo quedan dos días hábiles y al tercero (primero Dios, en buen mexicano) estaré allá. Y hoy, al confirmar una vez más el valor de la influencia y del propio poder que puede ejercer una persona en la vida de otra que apenas si conoce, me he dado cuenta que para algunos individuos hay cosas que no se compran ni se venden, en mi caso, se trata de la dignidad. Tras unos 15 meses de experiencia en el departamento que dejo, mi resumen es: un gran amigo, muchos conocimientos, experiencias en proyectos y tecnologías nuevas, productos entregados a satisfacción, relaciones con otras áreas de negocio, participación en iniciativas estratégicas, aprendizaje sobre los errores, mucha paciencia y otro centímetro de espesor a la gruesa capa que ya tengo como protección. Al final del dia: madurez.

Seguramente en un par de meses el conteo será para el concierto de Jaguares en el Auditorio, el de Andres Lopez en el Lunario (si es que de verdad viene), el encuentro con un amigo al que hace mucho tiempo no veo, la vuelta en globo para celebrar el cumple de una buena amiga, la tan aplazada reunión en mi apartamento y más importante que todos ellos juntos, ver a mi familia y a mi país.

Por lo pronto, siguiendo las palabras de un humilde pero sabio trabajador del segundo piso del Periférico en el especial de "El Hoyo" que pasaron la noche anterior en la tele, hay que vivir este día y hacer hoy lo que deseamos hacer, porque a mañana no sabemos si llegaremos. Debería ser muy fácil de hacerlo, pero mi naturaleza no es esa, porque aunque procuro hacer lo que realmente me gusta y lo que se me antoja en el momento, siempre rondan en mi mente proyectos a futuro. Afortunadamente, ya logré acortar los plazos de 5 años a 1 año, año y medio como máximo. Eso ha facilitado por mil las decisiones que tomo y me ha hecho mucho más libre en mi propio andar.

1 comentario:

Felipe Medina dijo...

Los conteos generan expectativa y la expectativa... esperanza... sin eso no podemos vivir, es lo que mueve voluntades y nos pone en marcha dia a dia.

espero siempre tus conteos lleguen a su fin satisfactoriamente con una enseñanza sea cual sea el resultado.

agregare dos posdatas aun y cuando no estoy escribiendo en un papel... jajajaj nostalgias del pasado (por no decir retro)jajaja

pd1: como me escribio un amigo "escribir es terapeutico"

pd2: espero haya terminado el dia "raro" con algo bueno

cya!